Multilinealidad del desarrollo y Estado estratégico en la transición hacia un orden global fragmentado

Multilinearity of Development and the Strategic State in the Transition Toward a Fragmented Global Order

 

José Wilson Gómez Cumpa

Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Perú

Email: jgomezc@unprg.edu.pe

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7071-6248

 

 

Recibido: 13/03/2026

Aprobado: 12/09/2026

Publicado: 13/09/2026

 

Cómo citar este trabajo:

Gómez Cumpa, J. W. (2026). Multilinealidad del desarrollo y Estado estratégico en la transición hacia un orden global fragmentado. Revista Reflexiones De La Sociedad Y Economía, 3(2), 21-40. https://doi.org/10.62776/rse.v3i2.78

 

 

© El autor. Este artículo es publicado por la Revista Reflexiones de la sociedad y economía de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, Perú, como acceso abierto bajo los términos de la Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Esta licencia permite compartir (copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato) y adaptar (remezclar, transformar y construir a partir del material) el contenido para cualquier propósito, incluido el uso comercial.

 

RESUMEN

Este artículo analiza las trayectorias de desarrollo económico y estatal en el contexto del orden internacional multipolar, impugnando la visión unilineal del progreso. Mediante un diseño cualitativo comparativo que abarca catorce casos —seleccionados para maximizar la variación tipológica— se examina cómo la capacidad estratégica del Estado y la gestión de la interdependencia condicionan el éxito industrial y tecnológico. El desarrollo sostenido se define operacionalmente como la transformación estructural que combina el aumento de la complejidad económica, reducción de dependencias críticas y mejora verificable del bienestar durante al menos dos décadas. Los resultados demuestran que dicho desarrollo no emerge de la apertura de mercados sino de procesos de construcción institucional que integran planificación, protección selectiva e inversión en conocimiento. Se identifican siete regularidades empíricas transversales (R1–R7), validadas mediante una matriz de evaluación sistemática de 14 casos. En el contexto geopolítico de 2026, marcado por la emergencia de la Doctrina Donroe, la soberanía cognitiva —capacidad de producir y controlar el conocimiento y los datos propios— se convierte en una condición indispensable para superar la dependencia estructural. Se propone el Modelo de Desarrollo Estratégico Autónomo (MDEA), que incorpora la transición energética y los minerales críticos como eje transversal para el Sur Global.

Palabras clave: Estado estratégico, desarrollo económico, multilinealidad, autonomía estratégica, soberanía cognitiva, Sur Global, transición hegemónica.

ABSTRACT

This article analyzes trajectories of economic and state development in the context of a multipolar international order, challenging the unilinear view of progress. Using a qualitative comparative design encompassing fourteen cases—selected to maximize typological variation—it examines how strategic state capacity and the management of interdependence shape industrial and technological performance. Sustained development is operationally defined as a structural transformation that combines increased economic complexity, reduced critical dependencies, and verifiable improvements in well-being over at least two decades. The results show that such development does not arise from market liberalization, but from institution-building processes that integrate planning, selective protection, and investment in knowledge. Seven cross-case empirical regularities (R1–R7) are identified and assessed through a systematic matrix covering all fourteen cases. In the geopolitical context of 2026, marked by the Donroe Doctrine, cognitive sovereignty emerges as an essential condition for overcoming structural dependency. The article proposes the Autonomous Strategic Development Model (ASDM), which incorporates the energy transition and critical minerals as a cross-cutting dimension.

Keywords: Strategic state, economic development, multilinearity, strategic autonomy, cognitive sovereignty, Global South, hegemonic transition.

INTRODUCCIÓN

En la coyuntura internacional contemporánea, marcada por la fragmentación del comercio, la disputa tecnológica y el retorno de políticas industriales, la discusión sobre modelos de desarrollo ha recuperado una centralidad desplazada por las narrativas de convergencia liberal. En 2026, la emergencia de la denominada Doctrina Donroe —una reformulación agresiva de la hegemonía estadounidense sobre el hemisferio occidental que combina presión sobre infraestructuras críticas, sanciones económicas y control de recursos estratégicos— confirma que el espacio para la neutralidad pasiva se ha cerrado para los países de la región (IVO Capital Partners, 2026). Simultáneamente, el ascenso del «tecnofeudalismo» (Varoufakis, 2023) —donde el control de plataformas digitales y datos reemplaza al capital industrial como palanca de poder— redefine la frontera de la dependencia estructural. Los diagnósticos de UNCTAD (2024) y el informe Perspectivas económicas de América Latina de la OCDE (2025) muestran que el desarrollo ya no puede tratarse como derivación automática de la apertura de mercados, sino como problema de coordinación estratégica en un entorno de creciente conflictividad geoeconómica.

El problema que organiza este artículo es explicar por qué algunas sociedades han logrado trayectorias sostenidas de industrialización, innovación y fortalecimiento estatal, mientras otras permanecen atrapadas en patrones de especialización primaria, dependencia tecnológica y alta vulnerabilidad externa. La cuestión remite al papel del Estado como problema de capacidades históricamente configuradas: planificación, coordinación público-privada, disciplina de desempeño, orientación del crédito, aprendizaje tecnológico y gestión estratégica de la inserción externa (Gerschenkron, 1962; Hirschman, 1958; Johnson, 1982; Evans, 1995; Wade, 2004, 2018). Sin embargo, las capacidades estatales no son garantía suficiente: la legitimidad social, la disciplina de desempeño y la sostenibilidad ambiental son condiciones adicionales cuya ausencia convierte el desarrollismo en simple extracción de rentas (Haggard, 2018; Gudynas, 2009).

La pregunta de investigación es: ¿qué regularidades históricas y empíricas comparten las trayectorias nacionales de desarrollo con resultados sostenidos, y cómo pueden traducirse en principios estratégicos para el Sur Global? La hipótesis sostiene que el desarrollo exitoso no responde a una secuencia unilineal ni a una combinación institucional única, sino a trayectorias múltiples que comparten un núcleo de regularidades (Johnson, 1982; Chang, 2002, 2003; Evans, 1995; Wade, 2018; Farrell & Newman, 2019). El objetivo general es analizar comparativamente catorce trayectorias para identificar esas regularidades y derivar principios estratégicos aplicables al Sur Global. El modelo teórico-analítico articula cuatro componentes: crítica de la unilinealidad histórica como fundamento metodológico; literatura sobre Estado desarrollista como agenda comparativa; autonomía estratégica en clave geoeconómica; y economía política de la transición hegemónica.

METODOLOGÍA

Este estudio adopta un enfoque cualitativo hermenéutico, comparativo y teórico-explicativo, orientado a reconstruir trayectorias de desarrollo en perspectiva histórica y geopolítica. Se combina análisis conceptual, comparación histórica y análisis documental con triangulación de fuentes (Denzin, 1978; Flick, 2018).

La variable dependiente se define operacionalmente como "desarrollo económico sostenido": la transformación estructural que combina al menos dos de los siguientes tres criterios durante un período mínimo de dos décadas: (a) crecimiento sostenido de la complejidad económica —medido por el Índice de Complejidad Económica o su equivalente sectorial—; (b) reducción de dependencias críticas en tecnología, energía o finanzas; y (c) mejora verificable en indicadores de bienestar (reducción de pobreza, expansión de cobertura educativa y sanitaria). Esta definición permite clasificar los casos de forma no arbitraria y distinguir trayectorias "exitosas" de "frágiles" con base en criterios observables.

La selección de catorce casos se fundamenta en una estrategia de máxima variación tipológica: se incluyeron casos que representan las cuatro tipologías identificadas en la literatura —desarrollismo soberano, capitalismo estratégico, modelos híbridos y dependencia estructural— con representación de Asia Oriental, Eurasia, Europa Occidental y América Latina. La selección es estructuralmente representativa, no exhaustiva: dentro de cada tipología, los casos se eligieron por disponibilidad de datos comparables y pertinencia para el debate sobre autonomía estratégica en el Sur Global. No se incluyeron Singapur ni Vietnam —que habrían reforzado la tipología híbrida asiática— porque el objetivo es la variación teórica máxima, no la cobertura geográfica completa (Flick, 2018).

La construcción del corpus se realizó mediante búsqueda sistemática en Scopus, EBSCOhost, ScienceDirect y JSTOR, complementada con fuentes de organismos internacionales (UNCTAD, CEPAL, UNESCO, Banco Mundial, OCDE) y centros de pensamiento de orientaciones diversas, con criterios explícitos de credibilidad y triangulación (Bowen, 2009). El análisis se desarrolló mediante codificación temática y comparación estructurada, con saturación teórica progresiva (Lincoln & Guba, 1985). Entre las limitaciones: la naturaleza transversal de los indicadores impide establecer relaciones causales temporales completas; futuras investigaciones deberían incorporar series temporales de al menos tres décadas para verificar la direccionalidad causal de las regularidades identificadas.

RESULTADOS

3.1 Síntesis comparativa, marco analítico y tipología de trayectorias

La revisión comparativa permitió organizar los catorce casos mediante una matriz que integra tipo de Estado, papel en la economía, política industrial, inversión en I+D, capacidad gubernamental (WGI) y resultados productivos. Las Tablas 1 a 3 sintetizan los rasgos comparativos, la tipología interpretativa y los indicadores empíricos clave con efectividad gubernamental incluida. Antes de presentar los casos, se definen las siete dimensiones analíticas (R1–R7) que estructuran el análisis comparado. Su fundamento teórico proviene del cruce de varias tradiciones académicas. La sección 3.6 documenta su confirmación como regularidades empíricas transversales mediante la matriz de evaluación sistemática.

Marco analítico: siete dimensiones del desarrollo estratégico (R1–R7)

La construcción de este marco analítico parte de un diagnóstico sobre los límites de los enfoques existentes. La literatura clásica sobre el Estado desarrollista (Johnson, 1982; Amsden, 1989; Evans, 1995; Wade, 2004) identifica con precisión las dimensiones institucionales internas del desarrollo, pero tiende a analizar los casos de forma relativamente aislada de la estructura geopolítica internacional. Por su parte, los enfoques sistémicos de larga duración (Wallerstein, 2004; Arrighi, 1994) ofrecen el marco estructural de la jerarquía global, pero suelen subestimar la agencia institucional interna de los Estados. Los enfoques de geoeconomía contemporánea (Farrell & Newman, 2019; Blackwill & Harris, 2016) incorporan la interdependencia instrumentalizada con fines coercitivos y la autonomía tecnológica, pero raramente las articulan con la dimensión de capacidades estatales internas. Ninguno de estos corpus integra sistemáticamente, en un único marco diagnóstico, las dimensiones institucionales, tecnológicas y geopolíticas del desarrollo; tampoco los aplica de forma combinada a un conjunto amplio de trayectorias que abarque simultáneamente casos exitosos y frágiles, desarrollados y periféricos.

El presente marco analítico propone siete dimensiones (R1–R7) que operan como categorías de análisis derivadas de la síntesis de estas tradiciones. Su originalidad no reside en la identificación aislada de cada dimensión —varias han sido trabajadas previamente— sino en tres aspectos: (1) su articulación en un sistema integrado que combina el nivel institucional doméstico con el nivel geopolítico sistémico; (2) la inclusión de la dimensión ideacional y cognitiva (R6) como componente constitutivo, no accesorio, del desarrollo estratégico; y (3) su operacionalización como matriz de evaluación comparada aplicable a casos de distintos tipos, tamaños y posiciones en el sistema internacional. La sección 3.6 valida empíricamente este marco mediante la evaluación de los catorce casos.

R1 — Planificación estatal de mediano y largo plazo. Refiere a la capacidad institucional de los Estados para proyectar metas de desarrollo a horizontes de 15 a 20 años con independencia de los ciclos electorales. Esta dimensión encuentra su fundamento teórico en el concepto de «Estado piloto» de Johnson (1982), desarrollado a partir del estudio del MITI japonés, y en la noción de «gobierno del mercado» de Wade (2004), que muestra cómo los Estados de Asia Oriental orientaron la asignación de recursos mediante planificación indicativa y coordinación sectorial. Mazzucato (2013) actualiza este fundamento con el enfoque de políticas orientadas por misiones: la planificación no como control centralizado sino como orientación estratégica de largo plazo que define los problemas que el sistema de innovación debe resolver.

R2 — Protección o promoción selectiva de sectores estratégicos. Alude al uso deliberado de aranceles, subsidios, crédito dirigido y compras públicas para favorecer sectores con potencial de escalamiento productivo. Chang (2002, 2003) documentó exhaustivamente que todas las economías hoy desarrolladas —sin excepción— aplicaron este tipo de instrumentos durante sus fases de industrialización. Amsden (1989) añadió el elemento decisivo que distingue la protección selectiva del mero rentismo: la disciplina de desempeño, es decir, la condicionalidad del apoyo estatal al cumplimiento de metas de exportación y aprendizaje tecnológico. Esta dimensión es, probablemente, la que cuenta con mayor respaldo empírico en la literatura comparada.

R3 — Inversión sostenida en educación, ciencia y tecnología. Corresponde a la articulación entre el sistema educativo, la investigación científica y el aparato productivo como condición de escalamiento tecnológico. Nelson & Winter (1982) sentaron las bases teóricas con su economía evolucionista del cambio tecnológico, mostrando que las capacidades productivas dependen de rutinas y conocimientos tácitos acumulados que no se transfieren automáticamente con el capital físico. Mazzucato (2013) vinculó esta dimensión al Estado emprendedor: las principales innovaciones disruptivas del siglo XX no emergieron del mercado sino de inversiones públicas en investigación básica y aplicada orientadas por objetivos nacionales.

R4 — Construcción de burocracias técnicas meritocráticas. Refiere a la capacidad del aparato estatal de reclutar, retener y articular personal técnico especializado con capacidad de diseñar, negociar y supervisar políticas complejas en relación con actores privados. Evans & Rauch (1999) midieron empíricamente esta dimensión en 35 países, demostrando que las características burocráticas de tipo weberiano —selección meritocrática, carrera interna, remuneración competitiva— predicen el crecimiento económico de forma estadísticamente significativa, incluso controlando por el PIB inicial. Evans (1995) la complementó con la noción de «autonomía enraizada»: la burocracia no solo debe ser competente sino estar inserta en redes densas con los actores productivos, combinando independencia de los intereses privados de corto plazo con capacidad de coordinación con ellos en función de objetivos estratégicos nacionales.

R5 — Definición operativa del interés nacional y búsqueda de autonomía tecnológica. Alude a la capacidad estatal de identificar las dependencias críticas del país —en energía, tecnología, finanzas, logística y datos— y diseñar estrategias para reducirlas. Baldwin (1985) fundó teóricamente el campo del uso estratégico de los instrumentos económicos, mostrando que la dependencia económica es un instrumento de poder que los Estados usan estratégicamente. Blackwill & Harris (2016) actualizaron este enfoque con el concepto de geoeconomía, y Farrell & Newman (2019) lo precisaron con la noción de «interdependencia instrumentalizada con fines coercitivos»: en un sistema económico global interconectado, los nodos de mayor centralidad en las redes de intercambio se convierten en palancas de coerción. Esta dimensión adquiere especial relevancia en el contexto de 2026, donde el control de semiconductores, datos, plataformas digitales y minerales críticos define los nuevos vectores de dependencia.

R6 — Ecosistemas de producción de conocimiento estratégico. Corresponde a la presencia de redes institucionalizadas —centros de pensamiento y análisis, academias e institutos de prospectiva— que producen marcos interpretativos, escenarios y recomendaciones articuladas con los procesos de decisión estatal. Cox (1987) mostró que la hegemonía no se ejerce solo mediante poder material sino también a través de la producción de ideas que naturalizan el orden vigente; en consecuencia, la autonomía estratégica requiere también producción intelectual propia. Stone (2013) documentó el papel de los actores del conocimiento en la gobernanza transnacional, mostrando que los países con ecosistemas densos de análisis estratégico tienen mayor capacidad para anticipar cambios del entorno y formular respuestas anticipatorias. Esta dimensión es la menos estudiada en la literatura comparada sobre desarrollo, lo que constituye uno de los principales aportes del presente marco.

R7 — Vinculación deliberada entre desarrollo, diplomacia y posicionamiento geopolítico. Refiere a la capacidad de los Estados de articular sus estrategias de desarrollo productivo con su política exterior, sus alianzas comerciales y su posicionamiento en las disputas por estándares, infraestructuras y cadenas de valor globales. Wallerstein (2004) y Arrighi (1994) situaron esta dimensión en el centro del análisis del sistema-mundo: el éxito de las trayectorias nacionales no puede explicarse sin referencia a los ciclos de acumulación global y a las ventanas de oportunidad que los reordenamientos hegemónicos abren para los ascendentes. Farrell & Newman (2019) la operacionalizaron en el contexto contemporáneo: los Estados que gestionan activamente su posición en las redes globales de interdependencia tienen mayor capacidad de resistir coerción y de extraer ganancias de la integración económica sin sacrificar autonomía decisional.

Este sistema de siete dimensiones constituye el hilo conductor del análisis comparado que sigue. Su aporte analítico específico es operar simultáneamente en tres niveles que la literatura suele tratar por separado: el nivel institucional doméstico (R1–R4), el nivel tecnológico-cognitivo (R3, R5, R6) y el nivel geopolítico-sistémico (R5, R7). Su combinación en un único marco diagnóstico permite identificar con precisión dónde se ubican las fortalezas y debilidades de cada trayectoria, sin reducir la explicación ni a las instituciones internas ni a las condiciones externas. Los casos analizados en las secciones 3.2 a 3.5 se presentan en función de estas dimensiones; la sección 3.6 documenta su confirmación empírica transversal mediante la Tabla 4.

Tabla 1

Matriz comparativa inicial de casos seleccionados

País/Región

Tipo de Estado

Papel del Estado

Resultados alcanzados

China

Desarrollista autoritario

Planificación centralizada, I+D, control sectorial

Liderazgo en manufactura, tecnología e infraestructura

EE. UU.

Liberal con intervencionismo estratégico

Apoyo a industrias clave, contratos estatales, defensa

Innovación tecnológica, poder militar y financiero global

Corea del Sur

Desarrollista poscolonial

Educación técnica, chaebols dirigidos, apertura gradual

Industrialización en 40 años

Nota. Elaboración propia basada en el análisis comparado.

Tabla 2

Tipología interpretativa de trayectorias de desarrollo

Tipología

Características principales

Ejemplos

Desarrollismo soberano

Estado fuerte, planificación nacional, autonomía tecnológica

China, Corea del Sur, Rusia

Capitalismo estratégico

Liberalismo formal con protección activa y liderazgo tecnológico estatal

EE. UU., Alemania, Francia, R. Unido

Modelos híbridos exitosos

Equilibrios dinámicos entre apertura y protección con gobernanza tecnocrática

Tailandia, Turquía, Irán

Dependencia estructural

Baja capacidad estatal, extractivismo, débil inversión en conocimiento

Brasil, México, Perú

Nota. Clasificación derivada del análisis comparado. Fuentes: WIPO (2025), World Bank (2026, WDI).

Tabla 3

Indicadores empíricos consolidados — catorce casos

País

Tipología

I+D % PIB

GII 2025

Exp. AT (%)

WGI EG

China

Desarrollismo soberano

2.58%

10.°

29.5%

0.36

Corea del Sur

Desarrollismo soberano

5.00%

4.°

27.7%

1.13

Rusia

Desarrollismo soberano

1.11%

60.°

12.3%

-0.42

EE. UU.

Capitalismo estratégico

3.59%

3.°

18.6%

1.47

Alemania

Capitalismo estratégico

3.13%

11.°

19.4%

1.65

Francia

Capitalismo estratégico

2.23%

13.°

14.1%

1.30

Reino Unido

Capitalismo estratégico

1.74%

6.°

10.8%

1.54

UE (bloque)

Capitalismo estratégico

2.24%

Tailandia

Híbrido

1.20%

45.°

23.1%

0.29

Turquía

Híbrido

1.30%

43.°

12.8%

0.02

Irán

Híbrido bloqueado

0.83%

70.°

n.d.

-0.79

Brasil

Dependencia estructural

1.17%

52.°

12.4%

-0.04

México

Dependencia estructural

0.31%

58.°

22.0%

-0.10

Perú

Dependencia estructural

0.15%

80.°

2.1%

-0.36

Nota. I+D: Eurostat (2026), UNESCO (2025), World Bank/UIS (2026). GII: WIPO (2025). Exportaciones alta tecnología (AT): World Bank (2026, WDI). WGI EG = Efectividad Gubernamental, World Bank WGI (2024); escala -2.5 (débil) a +2.5 (fuerte).

3.2 Asia Oriental y Eurasia: desarrollismo soberano

3.2.1 China

China ilustra el desarrollismo soberano con mayor coherencia interna. Desde 1978, el Estado articuló instrumentos de mercado y dirección política sin ceder el control estratégico: planificación quinquenal orientada a sectores priorizados, financiamiento público, subsidios e inversión extranjera condicionada a transferencia tecnológica (Naughton, 2007). El 14.° Plan Quinquenal (2021–2025) prioriza autosuficiencia tecnológica y seguridad económica (State Council of China, 2021). Con una inversión en I+D del 2.58% del PIB y el puesto 10.° en innovación (WIPO, 2025), China exhibe las siete regularidades con alta intensidad. La Franja y la Ruta y Made in China 2025 expresan respectivamente la proyección geopolítica y la dimensión tecnológica del modelo (Arrighi, 2007). El caso confirma que la integración al mercado mundial es compatible con la soberanía estratégica cuando existe un Estado con capacidades reales de coordinación y orientación productiva de largo plazo.

3.2.2 Corea del Sur

Corea del Sur es el caso canónico de industrialización tardía dirigida. A partir de 1962, el gobierno orientó recursos hacia sectores estratégicos y estableció mecanismos de disciplina de desempeño sobre los chaebols: protección y subsidios condicionados al cumplimiento de metas de exportación y aprendizaje tecnológico —un mecanismo que América Latina reprodujo raramente (Amsden, 1989; Chang, 2003). Con el 5.00% del PIB en I+D (StatRanker, 2026), el puesto 4.° en innovación (WIPO, 2025) y un WGI de 1.13, el caso exhibe las regularidades R2, R3 y R4 con especial claridad, demostrando que el desarrollo periférico no requiere replicar secuencias liberales clásicas (Wade, 2004).

3.2.3 Rusia

Rusia ilustra la reconstrucción estatal posterior al colapso. Tras la desestructuración neoliberal de los años noventa (Stiglitz, 2002), el proceso de recentralización desde 2000 articuló capitalismo político-estatal con control de energía, defensa y tecnología. Con más del 70% de las grandes empresas bajo participación estatal (Russia Post, 2025) y un WGI de -0.42, el caso muestra que la regularidad R7 puede compensar debilidades en R3 y R5 cuando el Estado controla recursos estratégicos de alta demanda global. La experiencia también evidencia el riesgo de la dependencia energética como única palanca de autonomía: la diversificación productiva sigue siendo la tarea pendiente.

3.3 Occidente: capitalismo estratégico con intervención encubierta

3.3.1 Estados Unidos

EE. UU. representa el paradigma del capitalismo estratégico: discurso liberal y práctica proteccionista sistemática. DARPA, NASA, NSF y NIH financiaron Internet, GPS, semiconductores y biotecnología, tecnologías apropiadas comercialmente por el sector privado (Mazzucato, 2013). Con I+D del 3.59%, el tercer puesto en innovación y un WGI de 1.47, EE. UU. mantiene el liderazgo mediante sinergia entre presupuesto federal, innovación militar y sector privado. La Doctrina Donroe en 2026 —que prioriza el control de recursos estratégicos hemisféricos y la reconfiguración de cadenas de suministro (IVO Capital Partners, 2026)— explicita la continuidad de esta lógica en condiciones de disputa hegemónica abierta. Para el Sur Global, la constatación es clara: el liberalismo económico como norma universal no fue la vía seguida por la potencia hegemónica para construir su propio poder (Chang, 2002).

3.3.2 Alemania y Francia

Alemania y Francia representan el modelo europeo de economía social de mercado. Alemania articuló formación técnica dual, KfW, codeterminación sindical y política industrial de alto valor (Streeck, 1997); Francia construyó desde 1946 planificación estatal y campeones nacionales en energía, aeronáutica y telecomunicaciones (Cohen, 2007). Con WGI de 1.30–1.65 y gasto en I+D de 2.23–3.13% del PIB, ambos países exhiben las regularidades R3 y R4 con alta intensidad. El proyecto Airbus es el ejemplo paradigmático de soberanía tecnológica construida colectivamente. La tensión sobre autonomía de defensa frente a la OTAN y la Doctrina Donroe reactualiza el debate sobre la regularidad R7, mostrando que incluso en democracias consolidadas, la soberanía estratégica requiere voluntad política explícita (Biscop, 2023).

3.3.3 Reino Unido

El Reino Unido construyó su hegemonía industrial bajo proteccionismo y colonialismo, no el libre mercado (Chang, 2002; Reinert, 2007). El giro neoliberal thatcheriano aceleró la desindustrialización y consolidó la dependencia financiera (exportaciones de servicios financieros > 10.5% del PIB, ONS, 2025). Con el puesto 6.° en innovación pero I+D del 1.74% y WGI de 1.54, el caso ilustra los límites de la autonomía estratégica sin base productiva robusta: la regularidad R7 puede sostenerse mediante proyección diplomática e inteligencia, pero es estructuralmente frágil sin R3 y R5.

3.3.4 Unión Europea

La UE es el experimento de integración sin soberanía estratégica plena. Las reglas fiscales del Pacto de Estabilidad restringen la inversión pública; la dependencia tecnológica en semiconductores, IA y plataformas digitales respecto de EE. UU. y China persiste; y la coordinación en defensa avanza lentamente (Biscop, 2023). Con I+D del 2.24% (Eurostat, 2026), la UE mantiene competitividad comercial pero exhibe R7 en forma débil. La Doctrina Donroe y la guerra en Ucrania han profundizado la dependencia atlantista, confirmando que la integración normativa no equivale a soberanía de decisión en un mundo de interdependencia instrumentalizada con fines coercitivos (Zielonka, 2014; Wallerstein, 2004).

3.4 Modelos híbridos: pragmatismo estratégico

3.4.1 Tailandia

Tailandia ilustra el modelo híbrido pragmático. La transición desde agricultura hacia manufactura ligera, electrónica y agroindustria se apoyó en un Estado tecnocrático descentralizado —planes quinquenales de la NESDC desde 1961— sin adhesión doctrinaria. Con el puesto 45.° en innovación (WIPO, 2025), reducción de la pobreza del 21% al 5.9% entre 2000 y 2020 (UNDP, 2023) y WGI de 0.29, el caso muestra que la regularidad R2 (protección selectiva) puede compensar debilidades en R3 y R5 si la coordinación institucional es funcional y la legitimidad social del modelo es alta.

3.4.2 Turquía

Turquía representa el desarrollo híbrido con orientación nacionalista. La doctrina Millî Teknoloji Hamlesi (2019) prioriza autosuficiencia en defensa, electrónica y energía, articulando R1, R2 y R5 bajo lógica de sustitución de importaciones estratégicas. Con exportaciones de defensa de US$ 4.4 mil millones en 2024 (SETA, 2025), puesto 43.° en innovación (WIPO, 2025) y WGI de 0.02, el caso demuestra que países con capacidades estatales medianas pueden construir autonomía tecnológica mediante decisión política y protección selectiva. La política exterior multivectorial expresa R7 con alta intensidad: Turquía mantiene alianzas simultáneas con OTAN, Rusia y China, maximizando su autonomía relativa (Blackwill & Harris, 2016).

3.4.3 Irán

Irán es el caso singular de desarrollo soberano bajo bloqueo estructural. Con más de cuatro décadas de sanciones (Katzman, 2023), el modelo de «economía de resistencia» priorizó innovación endógena y autosuficiencia. En 2022 ocupó el primer lugar de la región MENA en publicaciones científicas (SCImago, 2023) y uno de los cinco primeros puestos mundiales en nanotecnología. Con WGI de -0.79, el caso ilustra la regularidad R5 en condiciones adversas extremas y demuestra que la voluntad estatal puede compensar parcialmente las limitaciones del contexto. La subestrategia de resiliencia iraní —diversificación de socios comerciales, uso de criptomonedas y trueque, desarrollo de cadenas productivas nacionales— ofrece lecciones para cualquier país del Sur Global que enfrente presiones hegemónicas externas.

3.5 América Latina: dependencia, dilemas y la comparación con Asia

Antes de analizar los casos latinoamericanos, una pregunta comparativa fundamental: ¿por qué la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) latinoamericana no produjo la transformación estructural que sí logró en Asia Oriental? Tres diferencias críticas emergen. Primero, los Estados latinoamericanos no establecieron disciplina de desempeño: el apoyo estatal rara vez estuvo condicionado a metas de exportación o aprendizaje tecnológico verificable, derivando en rentas perpetuas sin escalamiento (Amsden, 1989; Chang, 2003). Segundo, la ISI latinoamericana dependió de importación de insumos y licencias extranjeras sin inversión equivalente en capacidades científicas propias (R3 ausente). Tercero, la inserción internacional fue reactiva: mientras Corea del Sur condicionó la apertura a objetivos de complejidad productiva, los países latinoamericanos abrieron mercados bajo presión del FMI sin una estrategia de escalamiento. Estas tres carencias —ausencia de R4, R3 y R7— explican estructuralmente la posición actual de los casos analizados.

3.5.1 Brasil

Brasil expresa los potenciales y límites del desarrollo autónomo periférico. El modelo desarrollista de 1930–1980 —con Petrobras, Embraer, Embrapa, Eletrobras y el BNDES— logró tasas sostenidas de industrialización (Bresser-Pereira, 2009). El giro neoliberal de los años noventa aceleró la desindustrialización: en 2023, el 61.7% de las exportaciones correspondieron a productos básicos (OECD, 2023), el gasto en I+D alcanzó apenas 1.17% del PIB (UNESCO, 2022) y el WGI de -0.04 refleja una capacidad gubernamental marginal. Brasil mantiene activos tecnológicos relevantes —«islas de excelencia» como Embraer y Embrapa— pero sin irradiación al tejido productivo. Es la «potencia interrumpida»: tiene elementos para un modelo posneoliberal, pero carece de la continuidad institucional para ejecutarlo.

3.5.2 México

México es el paradigma de la subordinación productiva mediante tratado asimétrico. El TLCAN (1994) consolidó ensamblaje para exportación con baja densidad tecnológica: el 85% de las exportaciones son manufactura (OECD, 2025) pero con escaso contenido nacional. Con I+D del 0.31% (UNESCO, 2022) y WGI de -0.10, las regularidades R3 y R4 están en B. La Doctrina Donroe representa una presión adicional para alinear la política industrial con la seguridad nacional de EE. UU. (OCDE, 2025), reduciendo aún más los márgenes de autonomía estratégica. México ilustra que la posición geográfica puede ser trampa o activo estratégico dependiendo de si el Estado construye o delega la definición de su interés nacional.

3.5.3 Perú

El caso peruano ilustra la dependencia estructural en su forma más completa. Con el 60% de exportaciones mineras (MINEM, 2024), I+D del 0.15% del PIB (StatRanker, 2026) —el nivel más bajo de la muestra— y WGI de -0.36, las regularidades R1 a R7 están en B. La precariedad institucional es estructural: captura corporativa de reguladores, inestabilidad política extrema y ausencia de planificación estratégica de largo plazo. La disputa sobre el puerto de Chancay —donde una sentencia judicial en 2025 limitó la supervisión estatal sobre la operación china (IntelliNews, 2026)— ilustra con precisión la ausencia de R4 y R5: sin estas regularidades, decisiones críticas de infraestructura quedan subordinadas a intereses externos en tensión. El Perú tiene ventajas geoestratégicas reales —posición bioceánica, litio, cobre, biodiversidad— pero requiere construir primero las regularidades R1 y R4 para capitalizar esas ventajas con soberanía.

3.6 Confirmación empírica transversal de las regularidades R1–R7

El análisis comparado de los catorce casos permite confirmar empíricamente las siete dimensiones analíticas definidas en la sección 3.1 como regularidades transversales recurrentes en las trayectorias con mejor desempeño relativo. Esta confirmación no es tautológica: las dimensiones R1–R7 fueron construidas deductivamente a partir de la literatura teórica antes de analizar los casos; su presencia o ausencia en cada trayectoria constituye evidencia independiente de la consistencia del marco. Lo que emerge del análisis no es simplemente que los casos exitosos "tienen" estas características, sino que su combinación, intensidad y secuencia histórica explican los resultados de forma más precisa que cualquier variable aislada —incluyendo el tipo de régimen político, el tamaño de la economía o la dotación inicial de recursos.

Tres hallazgos transversales merecen destacarse antes de presentar la matriz. Primero, R1 y R4 emergen como condiciones de articulación del sistema: todos los casos con evaluación alta en planificación estatal y burocracia meritocrática exhiben transformación productiva sostenida, independientemente de su tipología política. Ningún caso con evaluación baja en ambas logró superar la dependencia estructural. Esto sugiere que la construcción de capacidad de decisión estatal —planificar y ejecutar con coherencia institucional— precede lógicamente a cualquier instrumento de política sectorial. Segundo, R6 (ecosistemas de conocimiento estratégico) muestra la mayor asimetría entre tipologías: los países con dependencia estructural (Brasil, México, Perú) no solo invierten poco en ciencia y tecnología, sino que carecen de los marcos interpretativos propios que orientarían una estrategia soberana. Esta dimensión, la menos estudiada en la literatura comparada, resulta ser uno de los factores más discriminantes. Tercero, R7 (articulación geopolítica) exhibe evaluaciones medias incluso en casos exitosos como Corea del Sur y Alemania, lo que sugiere que la autonomía estratégica plena no es requisito del éxito, pero sí un factor de resiliencia ante perturbaciones sistémicas —como confirma el impacto diferenciado de la Doctrina Donroe en los distintos casos.

La Tabla 4 sistematiza la evaluación de los catorce casos mediante una escala de Alto (A), Medio (M) y Bajo (B), permitiendo visualizar de forma sintética los patrones de fortaleza y debilidad, validar la tipología propuesta en la sección 3.1 y precisar cuáles regularidades son más discriminantes entre trayectorias exitosas y frágiles.

Tabla 4

Matriz de evaluación: 14 casos × 7 regularidades (A=Alto, M=Medio, B=Bajo)

País

R1

R2

R3

R4

R5

R6

R7

China

A

A

A

A

A

A

A

Corea del Sur

A

A

A

A

M

M

M

Rusia

A

A

M

M

A

M

A

EE. UU.

A

A

A

A

A

A

A

Alemania

A

A

A

A

M

A

M

Francia

A

A

M

A

M

A

M

Reino Unido

M

M

M

M

M

A

A

UE (bloque)

M

M

M

M

B

M

B

Tailandia

M

M

M

M

B

M

B

Turquía

M

A

M

M

M

M

A

Irán

A

A

M

M

A

M

M

Brasil

B

M

B

B

B

M

M

México

B

B

B

B

B

B

B

Perú

B

B

B

B

B

B

B

Nota. Confirmación empírica de las dimensiones analíticas R1–R7 definidas en la sección 3.1. A = presencia robusta y sostenida; M = presencia parcial o intermitente; B = ausencia o presencia mínima. Evaluación derivada del análisis comparado de fuentes académicas e institucionales. Período de análisis principal: 2000–2025.

La matriz confirma la validez de la tipología propuesta y revela que R1 (planificación) y R4 (burocracia meritocrática) son las regularidades más discriminantes: todos los casos con evaluación A en ambas dimensiones exhiben transformación productiva sostenida, independientemente de su tipología política. Ningún caso con B en R1 y R4 logró superar la dependencia estructural. Esto sugiere que el primer requisito de cualquier estrategia de desarrollo autónomo es la construcción de capacidad de decisión estatal —planificar y ejecutar con coherencia institucional— antes que cualquier instrumento de política sectorial.

DISCUSIÓN: HACIA UN MODELO ESTRATÉGICO DE DESARROLLO PARA EL SUR GLOBAL

4.1 Implicaciones teóricas de la tipología y la no linealidad

Los resultados comparativos permiten extraer una implicación teórica central: el desarrollo no se comporta como una secuencia unilineal homogénea, sino como un proceso históricamente situado, institucionalmente mediado y geopolíticamente condicionado. La tipología construida muestra que países con trayectorias exitosas han combinado, en proporciones distintas, capacidades estatales, estrategias productivas, inserciones internacionales selectivas y aprendizaje tecnológico. Esta diversidad de recorridos es un rasgo estructural del desarrollo contemporáneo, no una anomalía. La evidencia cuestiona las lecturas teleológicas de convergencia automática hacia un modelo único —incluyendo la tesis del «fin de la historia» (Fukuyama, 1992)— y se inscribe en la tradición del sistema-mundo (Wallerstein, 2004; Arrighi, 1994) que ubica las trayectorias nacionales dentro de relaciones desiguales de poder y ciclos de acumulación.

En el contexto geopolítico de 2026, esta dinámica ha adquirido una nueva dimensión. La Doctrina Donroe formaliza la presión hegemónica sobre América Latina como esfera de influencia explícita (IVO Capital Partners, 2026; Gateway House, 2026), reduciendo los márgenes de autonomía de la regularidad R7 al tiempo que valida la tesis central del artículo: la construcción de capacidades estratégicas no es opcional, sino la condición de posibilidad de cualquier proyecto de desarrollo autónomo. El concepto de «tecnofeudalismo» (Varoufakis, 2023) añade otra dimensión: el control de plataformas digitales y datos reproduce la lógica de la dependencia en el dominio cognitivo, convirtiendo la soberanía cognitiva en la nueva frontera del desarrollo.

Una implicación teórica adicional concierne a los límites del Estado desarrollista. La evidencia no solo muestra sus fortalezas sino también sus condiciones de fracaso: cuando la autonomía estatal degenera en captura burocrática sin legitimidad, o cuando la protección no va acompañada de disciplina de desempeño, el desarrollismo produce rentas sin transformación (Haggard, 2018; Gudynas, 2009). Esta constatación es crucial para América Latina y enriquece la hipótesis: no es el «más Estado» sino la «mejor calidad de la coordinación estratégica» —expresada en R4— lo que distingue las trayectorias exitosas.

4.2 Interpretación de las regularidades transversales

Las siete regularidades desplazan el foco analítico desde la oposición abstracta entre Estado y mercado hacia el problema de la coordinación estratégica en contextos de restricción estructural. La matriz R1–R7 revela que R1 y R4 son las regularidades más discriminantes, operando como condiciones de articulación del resto: sin capacidad de planificar y disciplinar a largo plazo, los demás instrumentos (protección, I+D, soberanía tecnológica) carecen del soporte institucional para generar aprendizaje. La dimensión ideacional —ecosistemas de producción de conocimiento estratégico propio (R6)— también aparece como constitutiva: las trayectorias exitosas no solo tienen capacidades materiales sino marcos interpretativos propios que guían la decisión estatal y legitiman las estrategias de largo plazo (Stone, 2013; Cox, 1987). Desde una perspectiva sistémica, las regularidades remiten no solo a arreglos internos sino a cómo los Estados gestionan su posición en una estructura internacional jerárquica (Wallerstein, 2004; Arrighi, 1994; Farrell & Newman, 2019).

4.3 Hacia un Modelo de Desarrollo Estratégico Autónomo (MDEA)

Las siete regularidades constituyen el fundamento analítico del MDEA. Un concepto central del modelo es la soberanía cognitiva: la capacidad de los Estados de producir, controlar y gestionar el conocimiento y los datos como bienes estratégicos. En la economía digital de 2026, el «extractivismo cognitivo» —exportación de datos crudos y dependencia de algoritmos y plataformas extranjeras— reproduce la lógica del extractivismo de materias primas en el dominio digital (Varoufakis, 2023). Operacionalmente, la soberanía cognitiva implica: repositorios nacionales de datos soberanos; uso progresivo de programas informáticos libres y estándares abiertos en la administración pública; formación de capacidades en inteligencia artificial aplicada a desafíos nacionales siguiendo el enfoque de políticas orientadas por misiones (Mazzucato, 2013); y reforma del sistema educativo que vincule la investigación universitaria a los desafíos productivos del MDEA. Junto a la soberanía cognitiva, la transición energética y los minerales críticos —litio, cobre, cobalto, tierras raras— constituyen la nueva frontera de la autonomía estratégica: el control soberano de estos recursos no es solo política minera sino la palanca central de la autonomía en la economía verde del siglo XXI.

Tabla 5

Modelo de Desarrollo Estratégico Autónomo (MDEA): ejes, regularidades e indicadores

Eje estratégico

Reg.

Componentes clave

Indicador (meta 2035)

1. Planificación estratégica

R1

Planes 15–20 años; Consejo Nacional de Desarrollo; misiones nacionales vinculantes

I+D ≥ 2% PIB; planes con >80% cumplimiento

2. Soberanía cognitiva y tecnológica

R3, R5

Fondos soberanos de innovación; repositorios nacionales de datos; IA aplicada a misiones; reforma educativa orientada por misiones (Mazzucato, 2013)

≥25% exportaciones media-alta tecnología; legislación de datos soberanos vigente

3. Protección selectiva

R2

Aranceles inteligentes; crédito dirigido; compras públicas con contenido nacional mínimo

40% del PIB en manufacturas de complejidad media-alta

4. Gobernanza público-privada

R4, R6

Consejos tripartitos con disciplina de desempeño; centros nacionales de pensamiento estratégico

70% de grandes proyectos con alianzas verificadas

5. Gestión geopolítica y resiliencia

R7

Diversificación de socios; corredores logísticos soberanos; subestrategia de resiliencia ante sanciones (lecciones de Irán y Turquía): diversificación de divisas, acuerdos bilaterales no dolarizados, reservas estratégicas ≥90 días

Dependencia de socio único < 35% por rubro estratégico

6. Transición energética y cohesión territorial

R1, R7

Control soberano de minerales críticos (litio, cobre, cobalto); energías renovables; descentralización funcional

Gini < 0.38; pobreza extrema < 5%; ≥50% energía de fuentes renovables

Nota. Elaboración propia. Las metas son indicativas y deben calibrarse según capacidades nacionales.

Los límites estructurales de los modelos frágiles latinoamericanos remiten a cuatro carencias que la matriz R1–R7 valida: ausencia de soberanía estratégica (R5 y R7 en B), debilidad institucional sin visión de largo plazo (R1 en B), baja inversión en conocimiento (R3 en B) y captura del Estado que sustituye el interés nacional por rentas extractivas (R4 en B). Estas carencias reflejan debilidades combinadas en las capacidades estatales; entre ellas, R4 opera en los casos exitosos como condición de articulación de las demás regularidades.

CONCLUSIONES

Conclusiones del análisis comparado

El análisis comparativo de catorce trayectorias nacionales y regionales demuestra que el desarrollo económico sostenido —transformación estructural con reducción de dependencias críticas durante al menos dos décadas— no obedece a una secuencia unilineal ni a un modelo institucional único. Las trayectorias exitosas comparten un núcleo de regularidades: funciones estatales estratégicas de largo plazo (R1 y R4), articulación entre política industrial, innovación y autonomía tecnológica (R2, R3, R5), y gestión geopolítica deliberada (R7). La matriz de confirmación empírica R1–R7 × 14 casos (sección 3.6, Tabla 4) muestra que R1 y R4 son las regularidades más discriminantes: ningún caso con B en ambas logró transformación productiva sostenida.

La hipótesis se corrobora con un matiz fundamental: la mera presencia de condiciones no garantiza resultados. La calidad de la coordinación, la secuencia histórica y la capacidad de aprendizaje institucional son igualmente decisivas. El desarrollismo sin disciplina de desempeño produce rentas sin transformación (Haggard, 2018). No es el «más Estado» sino la «mejor coordinación estratégica» lo que distingue las trayectorias exitosas. En el contexto de 2026, la Doctrina Donroe confirma la tesis central: las potencias hegemónicas nunca abandonaron la protección estratégica de sus intereses. Los países que no construyan las regularidades R1 y R4 como base ni avancen en soberanía cognitiva y control de recursos críticos quedarán reducidos a funciones periféricas en la geoeconomía del siglo XXI.

Las principales limitaciones del estudio son: (1) la naturaleza transversal de los indicadores, que no permite establecer relaciones causales temporales completas —la agenda futura requiere series temporales de al menos tres décadas—; (2) la heterogeneidad documental entre regiones; y (3) los límites de la comparación sincrónica de países en estadios históricos distintos. La sostenibilidad ambiental y la gestión de la transición ecológica de los modelos de desarrollo analizados constituyen también una línea de investigación que este trabajo solo esboza y que merece desarrollo sistemático.

Recomendaciones estratégicas

Tres orientaciones estratégicas para el Sur Global. Primero, la construcción de capacidades de planificación estatal vinculantes con horizontes de 15–20 años, articuladas con sistemas nacionales de CTI y con una función educativa orientada por misiones nacionales que vincule la investigación universitaria a los desafíos productivos del MDEA (Mazzucato, 2013). Segundo, el diseño de políticas de protección selectiva que prioricen la complejidad productiva, la soberanía cognitiva y el control soberano de minerales críticos para la transición energética, con una subestrategia explícita de resiliencia ante presiones hegemónicas externas que incluya la diversificación de socios comerciales, reservas estratégicas y acuerdos bilaterales no dependientes de una sola divisa. Tercero, la construcción de alianzas Sur-Sur mediante BRICS+, CELAC y mecanismos bilaterales para ampliar márgenes de maniobra en la inserción internacional y resistir la presión de la Doctrina Donroe, especialmente en sectores de minerales críticos, soberanía digital y transición energética.

APORTES DE LOS AUTORES

Según taxonomía CRediT (https://credit.niso.org/).

José Wilson Gómez Cumpa: Conceptualización, metodología, investigación, curación de datos, análisis formal, redacción — borrador original, redacción — revisión y edición, supervisión, administración de proyecto.

CONFLICTO DE INTERESES

El autor declara que no existe conflicto de intereses de naturaleza personal, académica, institucional, política, comercial o financiera.

RESPONSABILIDAD ÉTICA Y LEGAL

Este estudio se realizó mediante análisis documental y comparación histórica de fuentes académicas e institucionales de acceso público (bases de datos científicas indexadas —Scopus, EBSCOhost, ScienceDirect, JSTOR— e informes de organismos internacionales y centros de pensamiento), sin la participación de personas, grupos sociales ni comunidades como sujetos de investigación, por lo que el estudio no requirió la aprobación de un comité de ética ni la obtención de consentimiento informado. El autor garantiza el manejo ético de la información, el respeto a los derechos de autor y la adecuada citación de todas las fuentes consultadas, así como el rigor y la responsabilidad en la interpretación de los datos secundarios empleados, sin distorsionar el contexto original de las fuentes.

DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

El autor declara haber utilizado herramientas de inteligencia artificial basadas en modelos de lenguaje únicamente como apoyo en tareas de asistencia lingüística y editorial, bajo supervisión humana integral. La IA no sustituyó el juicio académico del autor ni fue utilizada para generar datos empíricos, resultados, interpretaciones finales o conclusiones sin verificación.

FINANCIAMIENTO

La presente investigación no recibió financiamiento específico de agencias del sector público, sector privado, organismos de cooperación ni entidades sin fines de lucro.

CORRESPONDENCIA

José Wilson Gómez Cumpa · jgomezc@unprg.edu.pe

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